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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Veredas en Aberásturi

Hay distintas actividades en Aberásturi que se realizan de manera colaborativa por parte de las vecinas y vecinos. En Álava a este trabajo le llamamos "vereda". En otros lugares se denomina "auzolan". Algunos ejemplos:

  • Bajar la suerte del pueblo: ir al monte, cortar los árboles, preparar la leña y un tiempo más adelante bajarla al pueblo para uso de los centros sociales.
  • Limpieza de la iglesia y de los centros sociales: cada 21 días dos personas limpian la iglesia. Esta actividad se va rotando por las casas de las personas obligadas y/o voluntarias. Cada 8 días se limpian los centros sociales por las personas que habitualmente hacen actividades. Una vez al año, limpieza general de la Iglesia y de los centros sociales.
  • Limpieza de caminos (veredas): cuando se determina que es necesario, se convoca al vecindario para limpiar los caminos. 
  • Renquecartas es una vereda más corta: son trabajos que requieren menos duración. Por ejemplo: bajar el motor de la balsa, desbrozar los caminos... Tenemos un listado donde estas actividades aparecen listadas y se va anotando a qué persona le toca.
La manera de avisar y comunicar hechos importantes entre las personas que viven en Aberásturi es por medio de papeles (llamados avisos) que van circulando de casa en casa ("por renque"). Y además, hay avisos colocados en tres tablones de anuncios que están en la Iglesia, la bolera y el centro social.

Los sábados y vísperas de fiesta se tocan las campanas, que indican que al día siguiente será fiesta o festivo. Cada 15 días, agricultoras y agricultores con derecho a fincas, se encargan de tocar las campanas, situadas en el pórtico, por medio de un mecanismo eléctrico.

La bueyeria

Después de recoger la cosecha, todo el ganado que no estaba en el monte se llevaba a pastar a las fincas para que comiesen los restos de grano que se habían quedado.

Cada día le tocaba a un vecino llevar todo el ganado del pueblo. Se avisaba a los vecinos por medio de la campana del pueblo, que avisaba de que se debía llevar el ganado al bebedero del pueblo, y allí partían hacia las fincas.

En función de la cantidad de ganado que llevase cada vecino le tocaba cuidar el ganado más o menos días.

Blanqui Ibarguchi